Es un error bastante habitual pensar que el término gamificación sólo tiene relación con el ámbito educativo o con el infantil y juvenil. Y nada más alejado de la realidad de nuestros días. La gamificación es una de las metodologías más potentes que podemos aplicar en nuestras empresas: solo necesitaremos tener claro el objetivo y la estrategia a seguir.

La gamificación es un término anglosajón que Sebastian Deterding definió como el “uso de las mecánicas de juego en entornos ajenos al juego”. Podríamos también definirlo como aplicar estrategias de juego en contextos ajenos a ellos, con el fin de que las personas adopten ciertos comportamientos: conseguir una vinculación especial con los usuarios, incentivar un cambio de comportamiento o transmitir un mensaje o contenido. Es decir, crear una experiencia significativa y motivadora.

Me parece interesante destacar que la causa de que la gamificación sea una herramienta tan potente de obtención de resultados se debe principalmente a un aspecto químico. El juego, en todas sus facetas, por tanto también en la gamificación, hace que el ser humano segregue dopamina. La dopamina es un neurotransmisor que tiene muchas funciones en el cerebro humano, incluyendo papeles importantes en el comportamiento y la cognición, la actividad motora, la motivación y la recompensa, el sueño, el humor, la atención y el aprendizaje.

Si miramos desde el punto de vista empresarial, podríamos decir que la gamificación en los negocios consiste en introducir modelos que potencien aspectos psicológicos dentro de los procesos empresariales. Estos modelos provienen de la motivación interna de cada uno de nosotros, como es nuestra predisposición natural a aprender, las ganas de mejorar, el deseo de superar obstáculos y ganar, o la diversión que encontramos en las relaciones sociales. Pero también recogen algún aspecto de motivación externa para mantener la participación de los usuarios en los procesos de negocio: las recompensas, los desafíos, los incentivos o el reconocimiento público.

Visto todo esto es interesante analizar cómo podemos explotar esta metodología de trabajo en nuestras empresas. Creo interesante realizar una distinción, ya que podemos utilizar la gamificación de manera interna, para nuestro equipo, o bien con nuestros clientes.

Un ejemplo interesante de utilización de la gamificación para mejorar la comunicación interna y el clima laboral en la empresa podemos verlo en la empresa navarra Gurpea. Cuenta con una característica particular que es la deslocalización de sus trabajadores. En 2018 creó una aplicación móvil de comunicación interna para mantener al equipo al día de las novedades de la compañía y mejorar el sentimiento de pertenencia. Para potenciar el uso de la herramienta los usuarios reciben puntos cada vez que interactúan y se van clasificando y reciben premios e incentivos. Actualmente la herramienta tiene un uso continuo por parte de la inmensa mayoría del equipo.

Otro ejemplo de gamificación en Navarra son los retos y desafíos que, a través de Fundación Diario de Navarra, llevan a que las empresas motiven a sus empleados en la realización de actividades deportivas saludables, como caminar o correr. Este tipo de iniciativas lleva años utilizándose en el mundo con unos resultados muy positivos. Por ejemplo, la empresa Αmerican Express buscaba crear hábitos positivos en sus empleados de manera diferente, y por eso utilizaron un juego donde los trabajadores debían superar misiones a cambio de recompensas virtuales.  El juego tenía el objetivo de motivar a los empleados creando buenos hábitos. Según se ha publicado, el 70% de los empleados quedó satisfecho con la aplicación de esta herramienta y la cultura corporativa aumentó exponencialmente.

Si miramos hacia nuestros clientes para plantear procesos de gamificación, podríamos tomar cientos de ejemplos en aquello en lo que participamos habitualmente, como son concursos y sorteos, acumulación de puntos y descuentos… Pero lo interesante no es únicamente fidelizar al cliente por medio de descuentos, sino hacerle sentir especial por participar. Empresas de hostelería como la cadena VIPS dan a los usuarios diferentes niveles de premio, oferta y recompensa dependiendo de su asiduidad en la visita a los restaurantes e incentiva a través de su app a saltar a nuevos niveles.

Tal vez sea el momento de hacer una reflexión de cómo podemos plantear estas metodologías en nuestras empresas y sobre todo ver qué beneficios podríamos obtener a corto y medio plazo. Lo que está claro es que la gamificación no es el futuro, es el presente, y si nuestras empresas no se lanzan, serán nuestros competidores quienes se lleven el gato al agua.

 

Publicado en “NEGOCIOS EN NAVARRA”